MASCARILLAS: EVIDENCIAS CIENTÍFICAS

MASCARILLAS: EVIDENCIAS CIENTÍFICAS

Imagen de Mika Baumeister

Artículo publicado el 09/06/2020. Actualizado el 11/09/2020

Las mascarillas se han convertido en un objeto cotidiano desde que el COVID-19 llegara a nuestras vidas. Se venden mascarillas de todo tipo y por todas partes y, consecuentemente, el uso incorrecto de mascarillas inadecuadas es más frecuente de lo que pudiera parecer. Además, hay una enorme controversia sobre el valor y la eficacia de las mascarillas aunque hoy por hoy se valora la hipótesis de que las mascarillas reducirían la dosis viral que uno recibe, evitando la infección por coronavirus o en todo caso ayudando a que COVID-19 curse como una enfermedad asintomática, lo que reduciría hospitalizaciones, quizá fallecimientos, y con ello la tensión en los sistemas sanitarios, tal y como se explica en el siguiente artículo.

A continuación voy a presentar la evidencia científica existente entorno a las mascarillas para que elijas la que mejor se adapta a tus circunstancias sabiéndote bien informado.

Empecemos por el principio.

1. ¿QUÉ ES UNA MASCARILLA?

Las mascarillas (según el modelo) tienen la funcionalidad de protegernos de infecciones y/o de evitar que infectemos a terceros por lo que, esencialmente, una mascarilla es un filtro que colocamos delante de la boca y de la nariz para evitar posibles contagios, entre otros, de virus que como el coronavirus se transmiten por aire en aerosoles generados al hablar, respirar, toser y estornudar.

¿Cómo se filtran los aerosoles?

Un aerosol consiste en un conjunto de partículas de distintos tamaños que acompañan al aire exhalado por lo que, conceptualmente, la idea del mecanismo de filtrado de un aerosol es sencilla: debemos separar las partículas cargadas de patógenos del aire que las transporta de modo que el aire final que respiramos esté limpio.

En cambio, llevar esta idea a la práctica no es tan fácil como parece.

Si únicamente nos concentramos en reducir el tamaño del poro del filtro lo suficiente como para que no pueda pasar una partícula de, por ejemplo, el tamaño del coronavirus (100 nm), sencillamente no podríamos respirar con la mascarilla puesta. Por ello, el reto consiste en diseñar dispositivos que dejen pasar el aire con facilidad pero que a su vez sean efectivos en el filtrado

Y aquí es, precisamente, donde la investigación científica representa un papel relevante. 

Gracias a la Ciencia, podemos comprender en profundidad el comportamiento de los aerosoloes y, por consiguiente, diseñar materiales específicos que satisfagan nuestras necesidades como se explica, por ejemplo, aquí.

Hoy por hoy, en base a los resultados de las investigaciones científicas efectuadas al respecto, la parte filtrante de las mascarillas suele estar compuesta de fibras de polipropileno que no están tejidas sino entrelazadas (como puedes ver en esta imagen sacada de este artículo) puesto que ha quedado demostrado científicamente que este material así confeccionado satisface (tras haber llevado a cabo todo tipo de ensayos) los requisitos necesarios en lo que a la facilidad de uso, calidad del filtrado (de gotas y de aerosoles) y facilidad en la respiración para el portador se refiere. Por consiguiente, en contra de lo que a mucha gente se le ha hecho creer, queda descartada por completo la probabilidad de que las mascarillas produzcan hipoxia.

O dicho de otra manera, las mascarillas a las que nos referimos en este artículo, están específicamente diseñadas para filtrar partículas y no para filtrar gases, por lo que el tamaño del poro de la parte filtrante de las mascarillas homologadas es suficientemente grande para que las moléculas de O2 y de CO2 lo atraviesen sin ningún problema. Los patógenos quedan atrapados en la mascarilla pero «el aire circula libremente» por lo que si usas una mascarilla homologada: a) no respiras tu propio CO2; b) no vas a sufrir de hiperventilación; c) no respiras tus propios deshechos exhalados; d) no estás dificultando la oxigenación pulmonar.

2. TIPOS DE MASCARILLAS

En la actualidad, y de acuerdo con la normativa vigente, en Europa están homologados dos tipos de dispositivos de filtrado NO REUTILIZABLES: las mascarillas quirúrgicas y las medias máscaras filtrantes (EPI; Equipo de Protección Individual).

La eficacia de unas y otras depende de tres factores:



  • La eficiencia de filtración del material que la compone


  • Su ajuste a la fisonomía humana, es decir, que no se produzcan fugas


  • Si el objetivo es filtrar la emisión de partículas de una persona enferma, o filtrar partículas del aire ambiente respirado por una persona sana

La OMS recomienda que usen mascarillas:

a) los trabajadores sanitarios

b) personas con síntomas compatibles con la COVID-19, incluidas las personas con sintomatologías leves

c) personas que cuidan a casos sospechosos o confirmados de COVID-19 fuera de centros sanitarios

y cuando se encuentren en zonas de transmisión generalizada y no puedan mantener una distancia mínima de un metro con otras personas, se recomienda el uso de mascarillas médicas también para:

e) personas de riesgo (personas de 60 años o más)

f) personas de cualquier edad con enfermedades subyacentes

Por otro lado, las mascarillas, además de como filtro del aire, también pueden actuar como barrera frente a las gotas de saliva para evitar que las personas que las llevan propaguen el virus a otras personas cuando haya muchos casos de COVID-19. Por ello, la OMS aconseja a los gobiernos que fomenten el uso de mascarillas higiénicas por la población general cuando haya una transmisión comunitaria generalizada y, particularmente, cuando no sea posible mantener una distancia mínima de un metro, como en medios de transporte público, tiendas u otros lugares cerrados o concurridos.

Sobre las mascarillas higiénicas te hablo más en detalle en el apartado 4 pero antes vamos a ver cuál es la diferencia entre los dos dispositivos de filtrado homologados.

3. ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE UNA MASCARILLA QUIRÚRGICA Y UNA EPI?

 

Conviene aclarar que las funciones de filtrado son muy diferentes entre ellas, tal y como se recoge, por ejemplo, en este informe del CSIC:

3.1. Mascarillas quirúrgicas

Están diseñadas para evitar que la persona que la lleva propague o emita patógenos. NO ESTÁN DISEÑADAS PARA PROTEGER A QUIEN LAS LLEVA .

3.2. EPI (Equipos de Protección Individual): FFP2, FFP3 o sus equivalentes americanas N95, N99

 

Este tipo de máscaras son, en realidad, medias máscaras de alta filtración, DISEÑADAS PARA PROTEGER A LA PERSONA QUE LAS LLEVA DE LAS PARTÍCULAS QUE HAY EN EL AMBIENTE, INDEPENDIENTEMENTE DE SU NATURALEZA Y SU TAMAÑO . Pueden llevar, o no, válvula de exhalación de aire.
Si llevan válvula de exhalación, solo protege a la persona que la lleva, pero no evita que dicha persona emita potencialmente patógenos en caso de estar enferma. En cambio, si no llevan válvula de exhalación, protegen tanto a quien la lleva del resto como a la inversa.

4. MASCARILLAS HIGIÉNICAS

Existe una enorme confusión en lo referente a las mascarillas higiénicas.

Las mascarillas higiénicas, también conocidas como mascarillas de tela, no son hoy por hoy un producto sanitario por lo que hasta la fecha no existe la obligación legal de homologarlas. Actualmente en España, es posible la venta libre de mascarillas de tela debido a un permiso especial que se concedió en los peores momentos de la pandemia dada la escasez de productos de este tipo aunque esta autorización temporal finaliza el 30 de septiembre del año en curso de acuerdo con lo publicado en BOE. Por esta razón, en el mercado todavía nos encontramos con dos tipos de mascarillas higiénicas:

a) Mascarillas higiénicas homologadas: Cumplen la Especificación UNE 0064-1 (un solo uso) o UNE 0065 (lavables) y han pasado exámenes de eficacia filtrante y respirabilidad casi tan exigentes como el que deben pasar las mascarillas quirúrgicas que deben cumplir la Norma UNE-EN 14683:2019+AC:2019.

b) Mascarillas higiénicas no homologadas: en el mejor de los casos, aunque es poco probable, es posible que algunas de estas mascarillas hayan pasado algún tipo de control pero en ningún caso llegan a las exigencias requeridas para la obtención de la Especificación UNE. En el peor de los casos, no han pasado ningún control por lo que no filtran patógenos adecuadamente y muy probablemente dificultan la respiración. Además, por lo general, este tipo de mascarillas no se fijan adecuadamente a la cara (permitiendo innumerables fugas) y se mueven o se caen constantemente al hablar, por lo que frecuentemente hemos de utilizar las manos para volver a colocarlas aumentando considerablemente las probabilidades de infección. Por tanto, NO es seguro utilizar mascarillas higiénicas no homologadas ni para ti ni para los que te rodean.

La UNE recomienda que las mascarillas higiénicas tengan diseño acordeón y pinza nasal.

Esta cuestión de la homologación de las mascarillas de tela es sumamente importante porque los materiales con los que se fabrican las mascarillas higiénicas homologadas SÍ han pasado ensayos específicamente diseñados para comprobar su eficacia en cuestiones tan relevantes como el filtrado del aire y la transpirabilidad que, en definitiva, determinan la seguridad de la mascarilla. Los datos mínimos exigibles en el etiquetado de las mascarillas higiénicas homologadas puedes encontrarlos aquí (en el apartado Cuarto) o en las especificaciones UNE 0064-1 (en la página 12) o UNE 0065 (en la página 15).

Es muy importante recordar que las mascarillas de tela o higiénicas únicamente sirven para actuar como barrera para frenar las gotas de saliva (de mayor tamaño que las partículas que conforman un aerosol) que potencialmente pueden contener patógenos pero NO PROTEGEN A SU PORTADOR DE POSIBLES CONTAGIOS de ahí que su uso sólo esté aconsejado cuando forma parte de una estrategia de actuación más completa que incluye la distancia de seguridad y el lavado frecuente de manos.

Por otro lado, el descarte del uso las mascarillas higiénicas no homologadas no se hace al azar ni por capricho sino en base a los resultados obtenidos tras la elaboración de diferentes estudios científicos como, por ejemplo, el del siguiente artículo cuyas conclusiones se recogen a continuación y en el que se investiga la eficacia de las mascarillas de tela improvisadas (no homologadas) frente al posible contagio de gripe (el tamaño aproximado del virus de la gripe es de 120 nm y el del coronavirus de 100 nm y por tanto las conclusiones obtenidas pueden ser extrapolables) .

Una mascarilla facial improvisada debe verse como la última alternativa posible si no se dispone de un suministro de mascarillas comerciales (homologadas), independientemente de la enfermedad contra la cual se requiera protección. Las mascarillas faciales caseras improvisadas pueden usarse para ayudar a proteger a aquellos que podrían, por ejemplo, estar en riesgo ocupacional por contacto cercano o frecuente con pacientes sintomáticos. Sin embargo, estas mascarillas proporcionarían a los usuarios poca protección contra los microorganismos de otras personas infectadas con enfermedades respiratorias. Como resultado, no recomendaríamos el uso de mascarillas faciales caseras como método para reducir la transmisión de infección por aerosoles”

5. CONFECCIÓN DE MASCARILLAS DE TELA EN SITUACIONES DE EMERGENCIA SANITARIA

Cabe la posibilidad de que debido al contexto social, en situaciones de extrema necesidad o emergencia, decidamos recurrir a la confección de una mascarilla de tela o higiénica.

Si decides confeccionar una mascarilla de tela, has de tener en cuenta los siguientes aspectos aunque, de partida, tal y como ya hemos explicado en detalle en los apartados anteriores, una mascarilla de tela de estas características no es la opción más recomendable porque no es segura .

En primer lugar, conviene recordar que para confeccionar una mascarilla de tela no es válido cualquier trozo de tela. Siempre ha de tratarse de un tejido nuevo que no haya sido previamente usado.

En segundo lugar, siempre han de tenerse en cuenta la efectividad en el filtrado de los materiales que van a usarse para su fabricación ya que, para el COVID-19, estos tejidos han de ser eficaces para el filtrado de partículas en el rango de 10 nm a 10 μm (particularmente relevante para la transmisión de dicho virus respiratorio) así como el número de capas de tejido que emplearemos para confeccionar la mascarilla de tela.

A este respecto, ya existen estudios científicos sobre el adecuado número de capas y cuáles son algunas de las más óptimas combinaciones específicas de diferentes tejidos siendo la recomendación general de la OMS, en base a la evidencia científica obtenida hasta la fecha, la siguiente:

Las mascarillas de tela deben tener preferiblemente los siguientes tipos de tejidos, número de capas y composición:
 
– una capa interna de material absorbente como el algodón
 
– una capa intermedia de material no tejido como el polipropileno
 
– una capa exterior de material no absorbente, como el poliéster o una mezcla de poliéster

Por último, siempre que confeccionemos una mascarilla de tela, hemos de tener también en consideración los siguientes tres aspectos:

a) la transpirabilidad. La comodidad de la mascarilla es altamente dependiente de la facilidad con que el portador respire a través de ella. La comodidad no es simplemente un lujo, la comodidad influirá en cuánto tiempo puedes llevar puesta la mascarilla

b) la presencia de accesorios de juntas elastoméricas dado que la ausencia de las mismas provocará que existan espacios entre la máscara y los contornos faciales. Es decir, existirán «huecos” que reducirán la efectividad de las mascarillas. Es bien sabido que el «ajuste» es un aspecto crítico de una mascarilla de alto rendimiento (puede reducir su efectividad en un 50% o más)

c) cómo afectan factores como la humedad (que surge de la exhalación) y el papel del uso repetido y el lavado reiterado de las mascarillas de tela (y su pérdida de eficacia por degradación de los tejidos).

Ante el más que posible deterioro de las mascarillas de tela debido a la humedad, el uso repetido y el lavado frecuente, se aconseja revisar frecuentemente las mascarillas para detectar posibles daños.

6. CÓMO DESINFECTAR Y/O REUTILIZAR LAS MASCARILLAS

De entrada hay que señalar que la desinfección y reutilización de mascarillas no reutilizables NO ES RECOMENDABLE NI SEGURO .

La siguiente recomendación es muy controvertida porque hacen falta más estudios científicos para determinar posibles métodos de reacondicionamiento de mascarillas pero, en base a la información que se tiene hasta la fecha y siempre y cuando nos encontremos en un verdadero caso de emergencia, escasez o elevada dificultad para hacerse con una mascarilla no reutilizable, es decir, si no queda más remedio que reutilizar las mascarillas no reutilizables, mejor hacerlo con todas las garantías posibles, tal y como se indica en la siguiente imagen sacada de este hilo de Twitter donde se aborda mucho más detalladamente toda esta cuestión.

Por otro lado, alargar el tiempo de uso de una mascarilla tampoco es una buena idea ya que al ser un dispositivo que está en contacto directo con la piel de nuestro rostro, se va poblando de los microorganismos presentes en este que, para más inri, se encuentran en un ambiente óptimo para su reproducción, a saber: materia orgánica proveniente de sudor y saliva, calor y humedad. En definitiva, una mascarilla empleada más allá del tiempo de uso estipulado es el paraíso para el crecimiento descontrolado de hongos y bacterias. Si todavía no te lo acabas de creer, echa un vistazo a la siguiente foto sacada de la cuenta de Instagram de Marisa García Alonso (@marisagalonso) y si quieres ver más en detalle todo lo que crece en las mascarillas tras su uso pincha en este enlace.

7. RECOMENDACIONES GENERALES SOBRE EL USO DE MASCARILLAS

Me queda por último compartir una serie de consejos sobre cómo usar la mascarilla adecuadamente y los errores que debes evitar cuando uses la mascarilla.

POR FAVOR, RECUERDA:

UN NIÑO NO PUEDE USAR UNA MASCARILLA DE ADULTO CON LAS GOMAS CRUZADAS PARA AJUSTARLA A SU ROSTRO. NO SE AJUSTA A SU FISONOMÍA, NO ES SEGURO Y COMPROMETES LA SALUD DE TODOS.

LOS NIÑOS HAN DE USAR MASCARILLAS DE SU TAMAÑO. EXISTEN MASCARILLAS INFANTILES DE TODO TIPO: HIGIÉNICAS, QUIRÚRGICAS Y EPI.



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