MASCARILLAS: EVIDENCIAS CIENTÍFICAS

MASCARILLAS: EVIDENCIAS CIENTÍFICAS

Imagen de Mika Baumeister

Artículo publicado el 09/06/2020. Última revisión el 06/10/2020

Las mascarillas se han convertido en un objeto cotidiano desde que el COVID-19 llegara a nuestras vidas. Se venden mascarillas de todo tipo y por todas partes y, consecuentemente, el uso incorrecto de mascarillas inadecuadas es más frecuente de lo que pudiera parecer. Las mascarillas no son un accesorio de moda sino un dispositivo de filtrado de aire cuya función es reducir el riesgo de propagación de infecciones.

Actualmente, hay una enorme controversia sobre el valor y la eficacia de las mascarillas aunque hoy por hoy se considera que el uso universal de mascarillas reduciría la dosis viral que recibe una persona, lo que ayudaría, bien a que COVID-19 curse como una enfermedad asintomática o bien, a evitar la infección por coronavirus. Como consecuencia, probablemente se reducirían las hospitalizaciones y el número de fallecimientos, lo que a su vez disminuiría la tensión en los sistemas sanitarios, tal y como se explica en el siguiente artículo.

NOTA: A fecha de 6 de octubre de 2020 se publicó este artículo en Nature donde se afirma que «la ciencia respalda que el uso de mascarillas está salvando vidas durante la pandemia del COVID-19».

A continuación voy a presentar la evidencia científica existente entorno a las mascarillas para que elijas la que mejor se adapte a tus circunstancias sabiéndote bien informado. Además, te invito a leer este otro artículo donde te hablo más específicamente sobre los niños y las mascarillas y a consultar esta guía sobre lo que debes tener en cuenta a la hora de comprar una mascarilla, elaborada por el Ministerio de Consumo.

He creado un menú con los apartados del artículo para que puedas acceder directamente a cada uno de ellos si lo prefieres.

    MASCARILLAS: EVIDENCIAS CIENTÍFICAS



  1. ¿QUÉ ES UNA MASCARILLA?


  2. ¿CÓMO SE FILTRA EL AIRE INFECTADO? ASÍ FUNCIONA EL MECANISMO DE FILTRADO DE UNA MASCARILLA


  3. TIPOS DE MASCARILLAS


  4. ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE UNA MASCARILLA QUIRÚRGICA Y UNA EPI?


  5. MASCARILLAS HIGIÉNICAS


  6. MASCARILLAS «CASERAS»: CONFECCIÓN DE MASCARILLAS DE TELA EN SITUACIONES DE EMERGENCIA SANITARIA


  7. CÓMO (NO) DESINFECTAR Y/O REUTILIZAR LAS MASCARILLAS




  8. MASCARILLAS Y DEPORTE


  9. RECOMENDACIONES GENERALES SOBRE EL USO DE MASCARILLAS

Empecemos por el principio.

1. ¿QUÉ ES UNA MASCARILLA?

Las mascarillas (según el modelo) sirven para protegernos de infecciones y/o de evitar que infectemos a terceros por lo que, esencialmente, una mascarilla es un filtro que colocamos delante de la boca y de la nariz para evitar posibles contagios, entre otros, de virus que como el coronavirus se transmiten de persona a persona por aire en gotas respiratorias expelidas al hablar, respirar, toser y estornudar. Las gotas expelidas son de tamaños muy diferentes y, tradicionalmente, en estudios médicos se distingue entre “gotas” (>5 µm) y “aerosoles” (<5 µm).

Tras ser expulsadas, las gotas de mayor tamaño (>5 µm) caen al suelo a una distancia de la persona que las emite de 1.5m como máximo (por esta razón se establece esta distancia como la distancia mínima de seguridad) mientras que las gotas de tamaño inferior (<5µm) permanecen en suspensión en el aire durante más tiempo formando aerosoles, cuyo alcance puede superar los 2m de distancia.

En un primer momento, se pensaba que la principal vía de transmisión del COVID-19 eran las gotas de mayor tamaño, si bien, cada vez hay mayor evidencia científica de que el contagio por medio de aerosoles (principalmente en espacios cerrados) también es posible tal y como se ilustra en la siguiente imagen sacada de aquí.

Para minimizar el riesgo de contagios, el uso de mascarillas homologadas ha de ir combinado con el lavado frecuente de manos y el mantenimiento de la distancia de seguridad de mínimo 1.5m, especialmente en sitios cerrados y/o concurridos, donde se aconseja permanecer el menor tiempo posible.

Lo de mantener la distancia mínima de seguridad y a poder ser, especialmente si están muy concurridos, evitar los espacios cerrados o si hemos de entrar en uno permanecer el mínimo tiempo posible, no es ninguna tontería (lo explican muy bien en este artículo). Para que te hagas una idea de como funciona esto del contagio por aerosoles, en el vídeo que aparece a continuación se puede observar cómo los aerosoles se dispersan tras un estornudo, aún cuando la persona lleva una mascarilla quirúrgica puesta. Cabe matizar que el ejemplo está realizado con una mascarilla de baja calidad. Mascarillas confeccionadas con materiales de mejor calidad, detienen mejor la emisión de aerosoles siempre y cuando estén bien ajustadas al rostro.

Imagínate ahora la «nube infecciosa» que se puede crear en un local cerrado con montones de personas emitiendo aerosoles contaminados. De acuerdo con los resultados publicados en este artículo, las probabilidades de que el COVID-19 se transmita en un ambiente cerrado a partir de un caso primario es 18,7 veces mayor en comparación con los espacios al aire libre.

NOTA: El 5 de octubre de 2020 se publicó en la revista Science este artículo donde se vuelve a incidir sobre la transmisión de coronavirus por medio de aerosoles y donde se redefine el tamaño de las partículas que conforman un aerosol. Según lo recogido en este trabajo, hablaremos de gotas cuando las partículas sean >100µm y de aerosoles cuando sean <100µm.

2. ¿CÓMO SE FILTRA EL AIRE INFECTADO?
ASÍ FUNCIONA EL MECANISMO DE FILTRADO DE UNA MASCARILLA

Conceptualmente, la idea del mecanismo de filtrado es sencilla: debemos separar las gotitas infectadas de coronavirus del aire que las transporta, de modo que el aire final quede limpio.

En el caso de las gotas respiratorias de mayor tamaño, por ejemplo, las gotas de saliva expelidas, el filtrado del aire infectado es relativamente sencillo, en tanto en cuanto, las mascarillas homologadas actúan de barrera: la mascarilla detiene el avance de la gotas de mayor tamaño que expulsamos.

En cambio, filtrar un aerosol, es decir, limpiar el aire de las gotas infectadas más pequeñas, expulsadas, por ejemplo, por la boca con el propio aliento o por la nariz al respirar, no es tan fácil como parece.

Si únicamente nos concentráramos en reducir el tamaño del poro del filtro (los agujeritos de la mascarilla por donde pasa el aire) lo suficiente como para que no pueda pasar una partícula de, por ejemplo, el tamaño del coronavirus (100 nm), no podríamos respirar con la mascarilla puesta. Por ello, el reto consiste en diseñar dispositivos que dejen pasar el aire con facilidad y que, a su vez, sean efectivos en el filtrado de partículas infecciosas que viajan en aerosoles.

Y aquí es, precisamente, donde la investigación científica representa un papel relevante dado que nos permite comprender en profundidad el comportamiento de dichos aerosoles. Puedes profundizar más sobre el filtrado de aerosoles aquí, pero si no tienes tiempo de entrar en tanto detalle técnico, al menos quédate con la información siguiente.

En base al conocimiento científico que se tiene acerca del comportamiento de los aerosoles, la parte filtrante de las mascarillas suele estar fabricada con fibras de polipropileno que no están tejidas sino entrelazadas, como puedes ver en la imagen (sacada de este artículo) puesto que ha quedado demostrado que este material satisface los requisitos necesarios en lo que a la facilidad de uso, calidad del filtrado (de gotas y de aerosoles) y facilidad en la respiración para el portador se refiere.

Vale, así dicho y sin leer el artículo es difícil hacerse una idea de cómo filtran el aire las mascarillas pero con la analogía que puedes encontrar a continuación, quizás te resulte más sencillo. Si ya comprendes bien cómo funciona el mecanismo de filtrado de una mascarilla, puedes ir directamente al apartado 3: Tipos de mascarillas.

Analogía para facilitar la comprensión del mecanismo de filtrado de mascarillas

Imagínate un bote de pintura en spray, un colador y un estropajo nanas.

Cuando aprietas el dispensador del bote de pintura en spray, estás liberando un aerosol (partículas de pintura suspendidas en un gas): conforme el aerosol va atravesando el estropajo nanas, las partículas de pintura se quedan pegadas a las fibras de acero del estropajo mientras que el gas «se va de rositas».
Es más, si pusiéramos una hoja en blanco en el lado opuesto desde donde pulverizamos la pintura, veríamos que sólo unas pocas partículas de pintura logran pasar nuestro improvisado filtro mientras que el contorno del estropajo quedaría perfectamente definido.
Bien, pues la parte filtrante de las mascarillas homologadas viene a ser como un estropajo nanas: «una maraña de fibras a las que se quedan pegados los patógenos mientras que el aire en el que estos van suspendidos circula a sus anchas».

Hago un pequeño inciso en este momento para explicarte por qué las mascarillas confeccionadas con tela de algodón no son recomendables.
Cojamos ahora el colador y pulvericemos sobre él la pintura en spray. Estarás de acuerdo conmigo en que la cantidad de pintura que atraviesa el colador es muy superior a la del caso del estropajo nanas, ¿cierto?.
Pues lo mismo ocurre con los aerosoles que exhalamos al hablar, toser, estornudar o respirar y las mascarillas confeccionadas con telas de algodón porque, esencialmente, una tela de algodón es una rejilla cuadriculada que «tiene la misma capacidad de filtrado que un colador». Te lo cuento más en detalle y de otra manera aquí.

Las mascarillas no producen hipoxia

Como habrás podido deducir por tí mismo si has leído el apartado anterior, las mascarillas a las que nos referimos en este artículo, están específicamente diseñadas para filtrar partículas y no para filtrar gases, es decir no impiden la entrada (tampoco la salida) de O2 y CO2. Por consiguiente, y en contra de lo que a mucha gente se le ha hecho creer, las mascarillas homologadas no producen hipoxia.

Las máscaras que filtran gases y vapores se parecen a las de esta imagen de Александр Македонский y su función es la de filtrar gases tóxicos, es decir, impedir la entrada de gases tóxicos al sistema respiratorio sin, lógicamente, dificultar la respiración del portador.

Si usas una mascarilla homologada: a) no respiras tu propio CO2; b) no vas a sufrir de hiperventilación; c) no respiras tus propios deshechos exhalados; d) no estás dificultando la oxigenación pulmonar.

Puedes ver aquí un pequeño experimento que demuestra que el nivel de saturación de oxígeno no cambia tras superponer nada menos que seis mascarillas quirúrgicas.

3. TIPOS DE MASCARILLAS

En la actualidad, y de acuerdo con la normativa vigente, en Europa están homologados dos tipos de dispositivos de filtrado NO REUTILIZABLES: las mascarillas quirúrgicas y las medias máscaras filtrantes (EPI; Equipo de Protección Individual) y algunas mascarillas higiénicas (también llamadas mascarillas de tela) que pueden ser de un sólo uso o reutilizables.

Mascarilla higiénica
Mascarilla quirúrgica
EPI: KN95

La eficacia de filtrado de unas y otras depende de tres factores:

  • La eficiencia de filtración del material que la compone
  • Su ajuste a la fisonomía humana, es decir, que no se produzcan fugas
  • Si el objetivo es filtrar la emisión de partículas de una persona enferma, o filtrar partículas del aire ambiente respirado por una persona sana

La elección de la mascarilla viene determinado por el tipo de filtrado que sea necesario, tal y como queda recogido en la siguiente imagen.

Imagen sacada de esta guía elaborada por el Ministerio de Consumo

Dado que existe una enorme controversia entorno a las mascarillas higiénicas, les he dedicado el apartado 5 por completo. Por el momento, veamos la diferencia entre las mascarillas quirúrgicas y las EPI.

4. ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE UNA MASCARILLA QUIRÚRGICA Y UNA EPI?

 

Conviene aclarar que las funciones de filtrado son muy diferentes entre ellas, tal y como se recoge, por ejemplo, en este informe del CSIC:

4.1. Mascarillas quirúrgicas

Están diseñadas para evitar que la persona que la lleva propague o emita patógenos. No están diseñadas para proteger a quien las lleva. Cumplen la Norma UNE-EN 14683:2019+AC:2019.

Las mascarillas quirúrgicas pueden ser de dos Tipos (I y II) dependiendo de su respirabilidad y su Eficacia de Filtración Bacteriana (BFE, por sus siglas en inglés). Las mascarillas de Tipo I tienen una BFE ≥ 95% y una respirabilidad <40 (a menor valor de respirabilidad, más fácil resulta respirar con la mascarilla puesta) mientras que las mascarillas de Tipo II tienen una BFE ≥ 98% y una respirabilidad >40. A su vez, las mascarillas de Tipo II pueden ser resistentes a las salpicaduras de líquidos potencialmente contaminados, siendo referidas en ese caso como Tipo IIR.

Se recomienda el uso de mascarillas de Tipo I por parte de la población en situaciones de epidemias o pandemias, con el fin de reducir el riesgo de propagación de infecciones.

4.2. EPI (Equipos de Protección Individual): FFP2, FFP3 o sus equivalentes americanas N95, N99

 

Este tipo de máscaras son, en realidad, medias máscaras de alta filtración, diseñadas para proteger a la persona que las lleva de las partículas que hay en el ambiente, independientemente de su naturaleza y su tamaño. Pueden llevar, o no, válvula de exhalación de aire.
Si llevan válvula de exhalación, solo protege a la persona que la lleva, pero no evita que dicha persona emita potencialmente patógenos en caso de estar enferma. En cambio, si no llevan válvula de exhalación, protegen tanto a quien la lleva del resto como a la inversa. Cumplen la Norma UNE-EN 149:2001+A1:2010.

NOTA: Durante los momentos más duros de la pandemia y dada la escasez de EPI, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo autorizó la aceptación de forma excepcional (con fecha límite el 30 de septiembre) de otros EPI sin el marcado CE reglamentario en base a normas armonizadas, pero que debían cumplir una serie de especificaciones técnicas que garantizasen un nivel adecuado de protección de conformidad con los requisitos esenciales de salud y seguridad aplicables, establecidos en el Reglamento (UE) 2016/425.

Desafortunadamente, esto provocó que también apareciesen en el mercado una serie de EPI no conformes. Estas EPI no conformes ofrecen serias dudas sobre su nivel de protección. Puedes encontrar el listado de las EPI no conformes aquí.

5. MASCARILLAS HIGIÉNICAS

Existe una enorme confusión en lo referente a las mascarillas higiénicas o mascarillas de tela.

Durante la época más dura de la pandemia (allá por los meses de marzo y abril de 2020), dada la ausencia de mascarillas suficientes en el mercado, se popularizó entre la ciudadanía la confección de mascarillas caseras. Si bien es cierto que en una situación de extrema necesidad, en mitad de una pandemia, es mejor una mascarilla de «confección casera» que nada (te hablo más detalladamente de esta cuestión en el apartado 6), ya en el BOE del 19 de abril 2020 se estableció el etiquetado que deben llevar las mascarillas higiénicas homologadas a fin de que la ciudadanía dispusiera de información suficiente para poder efectuar la compra del producto adecuado.

Con todo y con esto, la confusión ha sido tal que en el mercado todavía nos encontramos con dos tipos de mascarillas higiénicas:

a) Mascarillas higiénicas homologadas:

  • De un sólo uso: cumplen la Especificación UNE 0064-1 o, para el caso específico de los niños, UNE 0064-2


  • lavables: cumplen la Especificación UNE 0065.

En la imagen puedes ver los datos mínimos exigibles que han de aparecer en el etiquetado de las mascarillas higiénicas homologadas que están a la venta:

Imagen sacada de aquí

En España, las mascarillas higiénicas homologadas, junto con la correspondiente especificación UNE, han de cumplir también lo establecido por el CEN-CENELEC (Comité Europeo para la Estandarización), de manera que atendiendo a lo recogido en este documento (ver página 17):

«NO SE DEBEN FABRICAR MASCARILLAS CON COSTURAS VERTICALES A LO LARGO DE LA NARIZ, BOCA Y BARBILLA
»

    La mascarilla adecuada


  • Cumple la debida Especificación UNE


  • Tiene diseño acordeón y lleva pinza nasal para un buen ajuste.


  • cubre boca, nariz y barbilla y se ajusta adecuadamente a la fisonomía del portador.


  • No lleva filtro extraíble de usar y tirar.

b) Mascarillas higiénicas no homologadas:

en el mejor de los casos, es posible que algunas de estas mascarillas hayan pasado algún tipo de control (a veces se utiliza incluso como reclamo publicitario), pero en ningún caso llegan a las exigencias requeridas para la obtención de la Especificación UNE. En el peor de los casos, no han pasado ningún control por lo que no filtran patógenos adecuadamente y muy probablemente dificultan la respiración.
Además, y por lo general, este tipo de mascarillas se fijan mal al rostro dejando muchos huecos que facilitan las fugas y resbalándose por la cara constantemente por lo que se han de utilizar las manos con frecuencia para volver a colocarlas en su sitio.

Tocar las mascarillas con las manos favorece los contagios, entre otras razones, porque facilita la existencia de fómites, es decir, de objetos contaminados con capacidad para tansferir patógenos de un individuo a otro.

Por tanto, NO es seguro utilizar mascarillas higiénicas no homologadas ni para ti ni para los que te rodean.

Es muy importante recordar que las mascarillas de tela o higiénicas NO PROTEGEN A SU PORTADOR DE POSIBLES CONTAGIOS de ahí que su uso sólo esté aconsejado cuando forma parte de una estrategia de actuación más completa que incluye el lavado frecuente de manos, la distancia de seguridad y, evitar en lo posible acudir a espacios cerrados o, si hemos de entrar en un establecimiento, permanecer en él el menor tiempo posible, especialmente si está muy concurrido.

6. MASCARILLAS «CASERAS»: CONFECCIÓN DE MASCARILLAS DE TELA EN SITUACIONES DE EMERGENCIA SANITARIA

Cabe la posibilidad de que debido al contexto social, en situaciones de extrema necesidad o emergencia, decidamos confeccionar por nuestra cuenta (o por encargo) una mascarilla de tela.

En ese caso, se han de tener en consideración los aspectos que voy a mencionar a continuación. De otra forma, tal y como ya he explicado en detalle en los apartados anteriores, una mascarilla de tela casera improvisada, no es la opción más recomendable porque no es segura y compromete la salud de todos.

En primer lugar, conviene recordar que para confeccionar una mascarilla de tela no es válido cualquier trozo de tela. Siempre ha de tratarse de un tejido nuevo que no haya sido previamente usado.

Lo óptimo sería emplear alguno de los materiales homologados para la fabricación de mascarillas higiénicas existentes siguiendo el método de confección recogido en las Especificaciones UNE indicadas más arriba.

Puedes consultar el listado de materiales homologados para la confección de mascarillas higiénicas no reutilizables aquí, así como el listado de materiales para la confección de mascarillas higiénicas reutilizables aquí, de acuerdo con lo publicado por el Ministerio de Industria, Comerico y Turismo.

Si fuera imposible hacerse con los textiles indicados en alguna de estas dos listas y hubiera que emplear otros, siempre ha de tenerse en cuenta la efectividad en el filtrado de los materiales que van a usarse para su fabricación ya que, para el COVID-19, estos tejidos han de ser eficaces para el filtrado de partículas en el rango de 10 nm a 10 μm (particularmente relevante para la transmisión de dicho virus respiratorio) así como el número de capas de tejido que emplearemos para confeccionar la mascarilla de tela.

A este respecto, ya existen estudios científicos sobre el adecuado número de capas y cuáles son algunas de las combinaciones específicas de diferentes tejidos óptimas. La recomendación general de la OMS, en base a la evidencia científica obtenida hasta la fecha, la siguiente:

Las mascarillas de tela deben tener preferiblemente los siguientes tipos de tejidos, número de capas y composición:
 
– una capa interna de material absorbente como el algodón
 
– una capa intermedia de material no tejido como el polipropileno
 
– una capa exterior de material no absorbente, como el poliéster o una mezcla de poliéster

Por último, siempre que confeccionemos una mascarilla de tela, hemos de tener también en consideración los siguientes tres aspectos:

a) la transpirabilidad. La comodidad de la mascarilla es altamente dependiente de la facilidad con que el portador respire a través de ella. La comodidad no es simplemente un lujo, la comodidad influirá en cuánto tiempo puedes llevar puesta la mascarilla

b) la presencia de accesorios de juntas elastoméricas dado que la ausencia de las mismas provocará que existan espacios entre la máscara y los contornos faciales. Es decir, existirán «huecos” que reducirán la efectividad de las mascarillas. Es bien sabido que el «ajuste» es un aspecto crítico de una mascarilla de alto rendimiento (puede reducir su efectividad en un 50% o más)

c) cómo afectan factores como la humedad (que surge de la exhalación) y el papel del uso repetido y el lavado reiterado de las mascarillas de tela (y su pérdida de eficacia por degradación de los tejidos).

Dado el deterioro que sufren las mascarillas de tela debido a la humedad, el uso repetido y el lavado frecuente, se aconseja revisar frecuentemente las mascarillas para detectar posibles daños.

7. CÓMO (NO) DESINFECTAR Y/O REUTILIZAR LAS MASCARILLAS

De entrada hay que señalar que la desinfección y reutilización de mascarillas no reutilizables NO ES RECOMENDABLE NI SEGURO .

Soy consciente de que la siguiente recomendación que voy a hacer es muy controvertida porque hacen falta más estudios científicos para determinar posibles métodos de reacondicionamiento de mascarillas pero, en base a la información que se tiene hasta la fecha y siempre y cuando nos encontremos en mitad de una pandemia, un verdadero caso de emergencia, escasez o elevadísima dificultad para hacerse con una mascarilla homologada, es decir, si no queda más remedio que reutilizar las mascarillas, mejor hacerlo con todas las garantías posibles, tal y como se indica en la siguiente imagen sacada de este hilo de Twitter donde se aborda mucho más detalladamente toda esta cuestión.

¿Por qué no debemos alargar el tiempo de uso de las mascarillas?

Alargar el tiempo de uso de una mascarilla no es una buena idea en absoluto ya que al ser un dispositivo que está en contacto directo con la piel de nuestro rostro, se va poblando de los microorganismos presentes en este que, para más inri, se encuentran en un ambiente óptimo para su reproducción, a saber: materia orgánica proveniente de sudor y saliva, calor y humedad.

Si cada día cambias tu ropa interior, ¡cómo no vas a cambiar la mascarilla!

El coronavirus presente en una mascarilla se muere al cabo de un tiempo pero otros microorganismos también presentes permanecen e incluso pueden acabar provocándonos serios problemas de salud. Por ejemplo, uno de los muchos «cocos» (estafilococos, estreptococos, bacilos, gram negativos, …) que podría crecer sin control en tu mascarilla si la usas repetidamente sin lavar (si es que es lavable) es el Streptococcus pneumoniae, «adorable bichito» donde los haya que si se reproduce en suficiente cantidad puede acabar provocando una neumonía.

RECUERDA: Una mascarilla empleada más allá del tiempo de uso estipulado es un verdadero paraíso para el crecimiento sin control de hongos y bacterias.

Si quieres ver más en detalle todo lo que crece en las mascarillas tras su uso echa un vistazo a la siguiente foto sacada de la cuenta de Instagram de Marisa García Alonso (@marisagalonso) o pincha en este enlace.

    Higiene de las mascarillas


  • No reutilizar mascarillas no reutilizables y respetar los tiempos de uso estipulados por el fabricante. Habitualmente:

    mascarillas higiénicas: 4h
    mascarillas quirúrgicas: 4h
    EPI: 8h


  • Si la mascarilla se humedece, cámbiala por una limpia y seca


  • Si se ha de retirar la mascarilla de la cara durante un tiempo (por ejemplo, a la hora de comer), lo mejor es guardarla en una funda donde esté bien aireada, como, por ejemplo, un sobre de papel, una bolsa de tela o una bolsa de papel para bocadillos.


  • Lava a diario las mascarillas reutilizables atendiendo a las especificaciones del fabricante: sí, por si no teníamos bastante con tender los calcetines y la ropa interior todos los días, ahora también tendremos que tender las mascarillas

8. MASCARILLAS Y DEPORTE

El uso de las mascarillas en la práctica físico-deportiva ha suscitado una gran controversia. Si este tema te interesa especialmente y quieres obtener más información, te animo a que veas este webinar sobre ‘El uso de mascarilla en educación física, actividad física y deporte en tiempos de la COVID-19′ realizado por el Consejo COLEF (Consejo General de la Educación Física y Deportiva), leas el siguiente dossier donde se recoge un resumen de todo lo comentando en dicho webinar o, bien, consultes este comunicado de la Sociedad Española de Medicina del deporte.

En otro orden de cosas, las ideas más importantes están recogidas en la siguiente imagen.

8. RECOMENDACIONES GENERALES SOBRE EL USO DE MASCARILLAS

Me queda por último compartir una serie de consejos sobre cómo usar la mascarilla adecuadamente y los errores que debes evitar cuando uses la mascarilla.

POR FAVOR, RECUERDA:

Tal y como explico más detalladamente aquí, cabe la posibilidad de que los niños contagien el SARS-CoV-2. Por consiguiente, si las autoridades sanitarias decretan el uso de mascarillas por parte de los niños, ten en cuenta que:

UN NIÑO NO DEBE USAR UNA MASCARILLA DE ADULTO CON LAS GOMAS CRUZADAS PARA AJUSTARLA A SU ROSTRO. NO SE AJUSTA A SU FISONOMÍA, NO ES SEGURO Y COMPROMETES LA SALUD DE TODOS.

LOS NIÑOS HAN DE USAR MASCARILLAS DE SU TAMAÑO. EXISTEN MASCARILLAS INFANTILES DE TODO TIPO: HIGIÉNICAS, QUIRÚRGICAS Y EPI.

Puedes leer más información sobre las mascarillas y los niños aquí.



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