MASCARILLAS: EVIDENCIAS CIENTÍFICAS

MASCARILLAS: EVIDENCIAS CIENTÍFICAS

Imagen de Mika Baumeister

El uso de las mascarillas se ha convertido en una necesidad desde que el COVID-19 se instalara en nuestras vidas. Se han vertido informaciones de todo tipo y la confusión a estas alturas es enorme. En el artículo de hoy voy a presentar la evidencia científica existente entorno a las mascarillas para que tomes tu propia decisión sabiéndote bien informado.

Empecemos por el principio.

1. ¿QUÉ ES UNA MASCARILLA?

Esencialmente, una mascarilla es un filtro que colocamos delante de la boca y de la nariz para evitar posibles contagios, entre otros, de virus que como el coronavirus se transmiten por aire en aerosoles generados al hablar, respirar, toser y estornudar.

¿Cómo se filtran los aerosoles?

Un aerosol consiste en un conjunto de partículas de distintos tamaños que acompañan al aire exhalado por lo que, conceptualmente, la idea del mecanismo de filtrado es sencilla: debemos separar las partículas cargadas de patógenos del aire que las transporta de modo que el aire final que respiramos esté limpio.

En cambio, llevar esta idea a la práctica no es tan fácil como parece.

Si únicamente nos concentramos en reducir el tamaño del poro del filtro lo suficiente como para que no pueda pasar una partícula de, por ejemplo, el tamaño del coronavirus (100 nm), sencillamente no podríamos respirar con la mascarilla puesta. Por ello, el reto al que nos enfrentamos es diseñar dispositivos que dejen pasar el aire con facilidad pero que a su vez sean efectivos en el filtrado.

Y aquí es, precisamente, donde la investigación científica representa un papel relevante. Gracias a la Ciencia, podemos comprender en profundidad el comportamiento de los aerosoloes y, por consiguiente, diseñar materiales específicos que satisfagan nuestras necesidades como se explica, por ejemplo, aquí.

Hoy por hoy, en base a los resultados de las investigaciones científicas efectuadas al respecto, la parte filtrante de las mascarillas suele estar compuesta de fibras de polipropileno que no están tejidas sino entrelazadas (como puedes ver en esta imagen sacada de este artículo) puesto que este material así confeccionado satisface los requisitos necesarios en lo que a la facilidad de uso, calidad del filtrado (de gotas y de aerosoles) y comodidad para el portador se refiere.

2. TIPOS DE MASCARILLAS

En la actualidad, y de acuerdo con la normativa vigente, en Europa están homologados dos tipos de dispositivos NO REUTILIZABLES: las mascarillas quirúrgicas y las medias máscaras filtrantes (EPI; Equipo de Protección Individual).

La eficacia de unas y otras depende de tres factores:

– La eficiencia de filtración del material que la compone
– Su ajuste a la fisonomía humana, es decir, que no se produzcan fugas
– Si el objetivo es filtrar la emisión de partículas de una persona enferma, o filtrar partículas del aire ambiente respirado por una persona sana

La OMS recomienda que usen mascarillas:

a) los trabajadores sanitarios,
b) personas con síntomas compatibles con la COVID-19, incluidas las personas con sintomatologías leves
c) personas que cuidan a casos sospechosos o confirmados de COVID-19 fuera de centros sanitarios

y cuando se encuentren en zonas de transmisión generalizada y no puedan mantener una distancia mínima de un metro con otras personas, se recomienda el uso de mascarillas médicas también para:

d) personas de riesgo (personas de 60 años o más)
e) personas de cualquier edad con enfermedades subyacentes

Por otro lado, las mascarillas, además de como filtro del aire, también pueden actuar como barrera frente a las gotas de saliva para evitar que las personas que las llevan propaguen el virus a otras personas cuando haya muchos casos de COVID-19. Por ello, la OMS aconseja a los gobiernos que fomenten el uso de mascarillas higiénicas por la población general cuando haya una transmisión comunitaria generalizada y, particularmente, cuando no sea posible mantener una distancia mínima de un metro, como en medios de transporte público, tiendas u otros lugares cerrados o concurridos.

Sobre las mascarillas higiénicas te hablo más en detalle en el apartado 4 pero antes vamos a ver cuál es la diferencia entre los dos dispositivos de filtrado homologados.

3. ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE UNA MASCARILLA QUIRÚRGICA Y UNA EPI?

Conviene aclarar que las funciones de filtrado son muy diferentes entre ellas, tal y como se recoge, por ejemplo, en este informe del CSIC:

3.1. Mascarillas quirúrgicas

Están diseñadas para evitar que la persona que la lleva propague o emita patógenos. NO ESTÁN DISEÑADAS PARA PROTEGER A QUIEN LAS LLEVA .

3.2. EPI (Equipos de Protección Individual): FFP2, FFP3 o sus equivalentes americanas N95, N99

Este tipo de máscaras son, en realidad, medias máscaras de alta filtración, DISEÑADAS PARA PROTEGER A LA PERSONA QUE LAS LLEVA DE LAS PARTÍCULAS QUE HAY EN EL AMBIENTE, INDEPENDIENTEMENTE DE SU NATURALEZA Y SU TAMAÑO . Pueden llevar, o no, válvula de exhalación de aire.
Si llevan válvula de exhalación, solo protege a la persona que la lleva, pero no evita que dicha persona emita potencialmente patógenos en caso de estar enferma. En cambio, si no llevan válvula de exhalación, protegen tanto a quien la lleva del resto como a la inversa.

4. MASCARILLAS HIGIÉNICAS

Existe una enorme confusión y polémica entorno a las mascarillas higiénicas. Las mascarillas higiénicas, también conocidas como mascarillas de tela, pueden adquirirse comercialmente o hacerse en casa y generalmente NO ESTÁN HOMOLOGADAS como sí ocurre en el caso de las mascarillas quirúrgicas o de las EPI.

Esta cuestión de la homologación es sumamente importante porque los materiales con los que se fabrican las mascarillas homologadas SÍ han pasado ensayos específicamente diseñados para comprobar su eficacia en cuestiones tan relevantes como el filtrado del aire y la transpirabilidad que, en definitiva, determinan la seguridad de la mascarilla.

¿Es seguro utilizar mascarillas de tela?

Pues, esencialmente, depende de a qué grupo de riesgo pertenezcas, de si hay o no una transmisión comunitaria generalizada de la enfermedad y, claro está, de lo que aconsejen/ordenen las autoridades sanitarias.

En cualquier caso, es muy importante recordar que las mascarillas de tela únicamente sirven para actuar como barrera para frenar las gotas de saliva (de mayor tamaño que las partículas que conforman un aerosol) que potencialmente pueden contener patógenos pero NO PROTEGEN A SU PORTADOR DE POSIBLES CONTAGIOS de ahí que su uso sólo esté aconsejado cuando forma parte de una estrategia de actuación más completa que incluye la distancia de seguridad y el lavado frecuente de manos.

Esta afirmación se basa en los resultados obtenidos tras la elaboración de diferentes estudios científicos como, por ejemplo, el del siguiente artículo cuyas conclusiones se recogen a continuación y en el que se investiga la eficacia de las mascarillas de tela frente al posible contagio de gripe (el tamaño aproximado del virus de la gripe es de 120 nm y el del coronavirus de 100 nm):

“Una mascarilla facial improvisada debe verse como la última alternativa posible si no se dispone de un suministro de mascarillas comerciales, independientemente de la enfermedad contra la cual se requiera protección. Las mascarillas faciales caseras improvisadas pueden usarse para ayudar a proteger a aquellos que podrían, por ejemplo, estar en riesgo ocupacional por contacto cercano o frecuente con pacientes sintomáticos. Sin embargo, estas mascarillas proporcionarían a los usuarios poca protección contra los microorganismos de otras personas infectadas con enfermedades respiratorias. Como resultado, no recomendaríamos el uso de mascarillas faciales caseras como método para reducir la transmisión de infección por aerosoles”

Ahora bien, habiendo aclarado estas importantes cuestiones, cabe la posibilidad de que debido al contexto social decidamos recurrir a la confección de una mascarilla de tela.

Si decides confeccionar una mascarilla de tela, o si compras una ya confeccionada, has de tener en cuenta los siguientes aspectos aunque, de partida, tal y como ya hemos comentado, una mascarilla de tela de estas características no es la opción más recomendable al no estar, entre otras cuestiones, homologada.

En primer lugar, conviene recordar que para confeccionar una mascarilla de tela no es válido cualquier trozo de tela que tengamos por casa. Siempre ha de tratarse de un tejido nuevo que no haya sido previamente usado.

En segundo lugar, siempre han de tenerse en cuenta la efectividad en el filtrado de los materiales que van a usarse para su fabricación ya que, para el COVID-19, estos tejidos han de ser eficaces para el filtrado de partículas en el rango de 10 nm a 10 μm (particularmente relevante para la transmisión de dicho virus respiratorio) así como el número de capas de tejido que emplearemos para confeccionar la mascarilla de tela.

A este respecto, ya existen estudios científicos sobre el adecuado número de capas y cuáles son algunas de las más óptimas combinaciones específicas de diferentes tejidos .

La recomendación general de la OMS, en base a la evidencia científica obtenida hasta la fecha, es la siguiente:

Las mascarillas de tela deben tener preferiblemente los siguientes tipos de tejidos, número de capas y composición:

– una capa interna de material absorbente como el algodón

– una capa intermedia de material no tejido como el polipropileno

– una capa exterior de material no absorbente, como el poliéster o una mezcla de poliéster

Por último, siempre que confeccionemos una mascarilla de tela, también hemos de tener en consideración los siguientes tres aspectos:

a) la transpirabilidad. La comodidad de la mascarilla es altamente dependiente de la facilidad con que el portador respire a través de ella. La comodidad no es simplemente un lujo, la comodidad influirá en cuánto tiempo puedes llevar puesta la mascarilla

b) la presencia de accesorios de juntas elastoméricas dado que la ausencia de las mismas provocará que existan espacios entre la máscara y los contornos faciales. Es decir, existirán «huecos” que reducirán la efectividad de las mascarillas. Es bien sabido que el «ajuste» es un aspecto crítico de una mascarilla de alto rendimiento (puede reducir su efectividad en un 50% o más)

c) cómo afectan factores como la humedad (que surge de la exhalación) y el papel del uso repetido y el lavado reiterado de las mascarillas de tela (y su pérdida de eficacia por degradación de los tejidos).

Ante el más que posible deterioro de las mascarillas de tela debido a la humedad, el uso repetido y el lavado frecuente, se aconseja revisar frecuentemente las mascarillas para detectar posibles daños.

5. CÓMO DESINFECTAR Y/O REUTILIZAR LAS MASCARILLAS .

De entrada hay que señalar que la desinfección y reutilización de mascarillas no reutilizables no es lo recomendable .

Pero, en caso de emergencia, escasez o elevada dificultad para hacerse con una mascarilla no reutilizable, si no queda más remedio que reutilizar las mascarillas, mejor hacerlo con todas las garantías posibles, tal y como se indica en la siguiente imagen sacada de este hilo de Twitter donde se aborda mucho más detalladamente toda esta cuestión.

6. RECOMENDACIONES GENERALES SOBRE EL USO DE LAS MASCARILLAS .

Me queda por último compartir una serie de consejos sobre cómo usar la mascarilla adecuadamente y los errores que debes evitar cuando uses la mascarilla.



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