COVID-19 E INFANCIA: EVIDENCIAS CIENTÍFICAS

COVID-19 E INFANCIA: EVIDENCIAS CIENTÍFICAS

Artículo publicado el 08/06/2020. Última revisión el 08/10/2020

NOTA: El día 21 de septiembre de 2020, la revista Science publica este artículo cuyas principales conclusiones reafirman la información aquí recogida sobre el COVID-19 y los niños y adolescentes.

EN TÉRMINOS GENERALES SE PUEDE AFIRMAR QUE LA ENFERMEDAD COVID-19 AFECTA A UN PORCENTAJE MUY BAJO DE PERSONAS CON EDADES INFERIORES A LOS 19 AÑOS, QUE SUELEN PRESENTAR SÍNTOMAS MUY LEVES O SON ASINTOMÁTICOS.

LA CONTAGIOSIDAD DE ESTA ENFERMEDAD POR PARTE DE LOS MENORES DE 19 AÑOS HACIA OTROS SECTORES DE LA POBLACIÓN ES MUY ESCASA. EL NÚMERO DE FALLECIMIENTOS REPORTADOS EN NIÑOS A CONSENCUENCIA DE COVID-19 ES PRÁCTICAMENTE NULO.


El día 11 de marzo, la OMS declaró la pandemia mundial de COVID-19. El agente causante de esta neumonía fue identificado como un nuevo virus de la familia Coronaviridae que posteriormente se ha denominado SARS-CoV-2. Los análisis de las secuencias genómicas muestran que, como los demás coronavirus humanos, SARS-CoV-2 no es un virus artificial sino que es de origen animal natural y representa un nuevo caso de zoonosis.

En el presente artículo se recoge gran parte de la evidencia científica existente hasta la fecha acerca de la enfermedad COVID-19 en los niños (0-18 años), que viene a completar la información discutida en la entrevista aquí recogida.

    COVID-19 E INFANCIA: EVIDENCIAS CIENTÍFICAS



  1. ¿RIESGO QUE SUPONE LA ENFERMEDAD PARA LA INFANCIA


  2. TRANSMISIÓN DE LA ENFERMEDAD POR PARTE DE LOS NIÑOS


  3. SÍNDROME INFLAMATORIO MULTISISTÉMICO


Comenzaremos haciendo una lista de los aspectos a tener en cuenta para tener una comprensión global del problema. Los factores a analizar son los tres siguientes: a) riesgo que supone la enfermedad para la infancia; b) transmisión de la enfermedad por parte de los niños y c) Síndrome Inflamatorio Multisistémico.

1. RIESGO DE LA ENFERMEDAD PARA LA INFANCIA

Como queda recogido, por ejemplo, en el informe elaborado a fecha de 6 de mayo de 2020 por el International Severe Acute Respiratory and Emerging Infections Consortium (ISARIC), en el informe nacional de vigilancia de COVID-19 del sistema nacional de salud inglés (31 de mayo de 2020) o en los datos recogidos en COVID-NET: COVID-19-Associated Hospitalization Surveillance Network (11 de junio de 2020), el número de niños afectados sigue siendo muy bajo tanto en:

a) número de casos
b) ingresos hospitalarios
c) muertes

En este artículo publicado por S. S. Bhopal en BMJ se recogen datos de mortalidad específicos por edad que muestran las muertes por COVID-19 y que son de gran ayuda para proporcionar un contexto adecuado sobre cómo afecta la enfermedad a los niños.

Según se publica en dicho artículo, la población de edades comprendidas entre 0 y 19 años de Inglaterra, Italia, Alemania, España, Francia, Corea del Sur y Estados Unidos (de 0 a 14 años) suma un total de 135,691,226 millones de personas de los que fallecieron por COVID-19 un total de 43 personas en el período comprendido entre el 12 de febrero de 2020 y el 12 de mayo del 2020. En este mismo período, en este mismo grupo de edad y en estos mismos países, según datos publicados por Global Burden of Disease, cabría esperar más de 36,000 muertes por causas de toda índole, incluidas más de 3,000 debidas a accidentes involuntarios y 891 a consecuencia de infecciones del tracto respiratorio inferior, incluida la gripe.

Asímismo, el 19 de marzo de 2020 se publicaba en Acta Pediatrics un review article donde tras examinar 45 trabajos científicos de relevancia se concluía lo siguiente: “La enfermedad por coronavirus 2019 ha ocurrido en niños, pero parece tener un curso de enfermedad más leve y un mejor pronóstico que los adultos. Las muertes son extremadamente raras”.

Consecuentemente, en base a la información disponible hoy en día se puede afirmar que el riesgo de contraer la enfermedad COVID-19 es muy pequeño para la población con edad inferior a los 19 años y que en aquellos casos donde la persona contrae la enfermedad, o bien presenta síntomas leves o no presenta síntoma alguno. El número de fallecimientos de personas menores de 19 años en todo el mundo es muy próximo a cero y es significativamente inferior al número de fallecimientos por enfermedades víricas mucho más peligrosas para la infancia, como la gripe estacional o la bronquiolitis del Virus Respiratorio Sincitial (VRS).

1.1 Vacunación de los niños contra COVID-19 (a fecha de 08/10/2020)

Antes de proceder a la inmunización de los niños contra COVID-19 una vez que dispongamos de la vacuna, es necesario evaluar los riesgos de esta acción frente a los beneficios. En la actualidad se están probando varias vacunas aunque ninguna de ellas ha sido administrada todavía a niños y no se procederá a tal fin hasta que se disponga de suficiente información sobre la seguridad de la misma. Hoy por hoy, dada las bajas tasas de la enfermedad en los niños es poco probable que se les vaya a administrar la vacuna (como ocurre, por ejemplo, en el caso de la gripe), a menos que se demuestre que los niños tienen un papel importante en la transmisión del virus y que la vacunción reduce la diseminación viral (y por tanto, reduce la trasmisión).

Puedes leer sobre los tratamientos y vacunas que se están investigando en la actualidad en este informe elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

2. TRANSMISIÓN DE LA ENFERMEDAD POR PARTE DE LOS NIÑOS

Para poder comprender en detalle el papel que representan los niños en la transmisión de la enfermedad hemos de tener en cuenta tres consideraciones: la facilidad con la que los niños se contagian de coronavirus, cuántos niños contraen la enfermedad y cómo de infeccioso es un niño una vez que está contagiado.

2.1 La facilidad con la que los niños se contagian de coronavirus

De acuerdo con la información recogida en tres estudios publicados, respectivamente, en Lancet Infect Dis, Clinical Infectious Diseases y Science, parece bastante claro que los niños tienen significativamente menos probabilidades de infectarse que los adultos.

Asimismo, el 19 de mayo se publicaba un review article en Acta Pediatrics donde tras examinar más de 700 trabajos científicos se afirmaba lo siguiente: “Es poco probable que los niños sean los principales impulsores de la pandemia. Es poco probable que la apertura de escuelas y jardines de infancia afecte las tasas de mortalidad de COVID-19 en personas mayores

Otro estudio realizado por la London School of Hygiene & Tropical Medicine (todavía en revisión por pares) afirma lo siguiente:

“Este análisis demuestra que, en comparación con los adultos (mayores de 20 años), los niños y los jóvenes (menores de 18-20 años) tienen una probabilidad menor al 56% de contraer el SARS-CoV-2 de una persona infectada.

Estos hallazgos sugieren que los niños podrían desempeñar un papel menor en la transmisión del SARS-CoV-2 a nivel de población, porque es probable que menos niños se infecten en primer lugar.”

NOTA (08/10/2020): De acuerdo con los estudios publicados hasta la fecha, si reciben la misma exposición al virus, la probabilidad de que los niños adquieran el COVID-19 es aproximadamente la mitad que la de los adultos. Este fenómeno es más probable para niños menores de 10 años y va aumentando conforme la edad del niño aumenta. No obstante, los niños pueden infectarse y a día de hoy hay numerosos ejemplos de niños infectados en diversos lugares como campamentos de verano o escuelas.

2.2 Cuántos niños contraen la enfermedad

Una de las cuestiones importantes sobre las que indagar para comprender mejor cómo cursa el COVID-19 en los niños es la de determinar cuántos de los niños infectados de coronavirus llegan a enfermar. Como se deduce de los estudios de sero-epidemiología de la infección por SARS-CoV-2 llevados a cabo en varias poblaciones hasta la fecha en varios países (España, E.E.U.U., Inglaterra, Islandia, Italia, etcétera), COVID-19 afecta a un porcentaje muy bajo de la población infantil, particularmente niños menores de 10 años. Se estima que menos del 2% de los casos reportados en el mundo de COVID-19 son en niños.

De este otro estudio se deduce que los niños menores de 10 años enferman menos frecuentemente de COVID-19 que los adultos, y por tanto su probabilidad de contagiar a otras personas es menor. La mayor contagiosidad, con y sin síntomas, se dió entre los adultos de 20 a 40 años.

2.3 Cómo de infeccioso es un niño una vez que está contagiado

Un estudio realizado en un brote de COVID-19 en Francia afirma lo siguiente: “La aparición de un caso en un niño, coinfectado con otros virus respiratorios, que no transmitió la enfermedad a pesar de las interacciones con sus compañeros de clase, sugiere que los niños podrían no ser una fuente importante de transmisión de este nuevo virus.

Asímismo, en este otro estudio (pendiente de revisión) se afirma que: “Si bien el SARS-CoV-2 puede causar una enfermedad leve en los niños, los datos disponibles hasta la fecha sugieren que los niños no han desempeñado un papel sustantivo en la transmisión intra-hogar del SARS-CoV-2

Por último, en este estudio llevado a cabo en escuelas australianas se afirma lo siguiente: “Desde marzo a mediados de abril de 2020, 18 individuos (9 estudiantes y 9 empleados) de 15 escuelas fueron diagnosticados con COVID-19. Todos estos individuos tuvieron la oportunidad de transmitir el virus SARS-CoV-2 a otras personas en sus escuelas. De los 735 estudiantes y 128 empleados que fueron contactos cercanos de estos 18 casos iniciales, ningún maestro o miembro del personal contrajo COVID-19 de ninguno de ellos. Un niño de una escuela primaria y un niño de una escuela secundaria pueden haber contraído COVID-19 de los casos iniciales en sus escuelas”.

En otros estudios llevados a cabo en Holanda e Islandia, entre otros países, también se han encontrado pruebas limitadas de que los niños contribuyan a la propagación de COVID19.

La mayor parte de la transmisión de COVID-19 ocurre entre adultos.

En definitiva, la evidencia disponible hasta la fecha sugiere que los niños juegan un papel intrascendente en la transmisión de la enfermedad puesto que:

1. el número de niños infectados de coronavirus es menor que el de adultos

2. los niños no transmiten fácilmente la enfermedad a otros, ni a niños ni a adultos.

3. cualquier persona de cualquier edad puede contagiar el virus pero la mayor transmisión se produce entre adultos y de adulto a niño.

NOTA acerca de la CARGA VIRAL en niños (08/10/2020): En julio de este año se publicó este artículo que suscitó una gran polémica dado que afirmaba que la carga viral en niños era superior a la de los adultos y, por tanto, ponía de nuevo en el punto de mira la cuestión de los niños «supercontagiadores».
El hecho de que exista carga viral en los niños indica que estos pueden potencialmente infectar a otras personas pero no implica que necesariamente lo hagan. Hoy por hoy, en base al conocimiento científico del que disponemos respecto al COVID-19 sigue siendo válida la afirmación de que el papel de los niños en la propagación del virus es poco relevante.
En lo que a la carga viral se refiere, en términos generales se puede afirmar que: a) las cargas virales en los niños y en los adultos no parecen ser significativamente diferentes; b) las cargas virales en los niños no parecen diferir según la gravedad de los síntomas o la edad; c) la presencia de virus vivo confirma el potencial infeccioso de los niños con SARS-CoV-2.

2.4 El uso de mascarillas por parte de los niños

Una mascarilla higiénica (o bien, una mascarilla quirúrgica) es un filtro que se coloca delante de la nariz y de la boca para limpiar el aire expulsado y no contagiar a los demás si estás infectado.

A día de hoy (08/10/2020) podemos afirmar en base al conocimiento científico que tenemos sobre COVID-19 que:

  1. los niños puedan contagiar y ser contagiados de COVID-19 (ver sección 2.1 de este artículo)


  2. una de las principales vías de contagio del COVID-19 es por medio de aerosoles


  3. la ciencia respalda que el uso de mascarillas está salvando vidas durante la pandemia del COVID-19


Consecuentemente, si hay transmisión comunitaria y las autoridades sanitarias del país así lo decretan, el uso de mascarillas por parte de los niños en los supuestos que sean establecidos es lo deseable, especialmente en sitios cerrados y/o concurridos sin ventilación o con escasa ventilación. A este respecto cabe señalar que la OMS y UNICEF recomiendan que los niños menores de 5 años (es un límite de edad aproximado) no deben usar mascarillas cuando se trata de controlar brotes de SARS-CoV-2.

En este mismo blog puedes encontrar un artículo en el que se aborda con detalle el uso de mascarillas por parte de los niños.

3. SÍNDROME INFLAMATORIO MULTISISTÉMICO

A pesar de lo que se ha venido publicando en algunos medios, la enfermedad de Kawasaki no es la que está temporalmente asociada a COVID-19 sino que se trata del Síndrome Inflamatorio Multisistémico que presenta similitudes con la primera así como con otros síndromes hiperinflamatorios.

El Síndrome Inflamatorio Multisistémico parece ser una respuesta del propio sistema inmune a COVID-19, es decir, que los niños son afectados como consecuencia de su propia enfermedad y desarrollan una hiper respuesta que se conoce como tormenta de citoquinas. Presenta síntomas como fiebre, dolor abdominal, diarreas, vómitos, etcétera.

Es una enfermedad muy infrecuente que puede provocar síntomas graves pero, en la mayoría de los casos los niños se recuperan bien. La tasa de mortalidad a consecuencia de este síndrome es muy baja. En un estudio publicado por la ECDC (15 de mayo de 2020) se reportan 230 casos de un total de los más de 80 millones de niños que hay en Europa. De ellos, han fallecido dos niños: uno en Francia y uno en Inglaterra. Recientemente, en este artículo publicado en la revista Science se afirma que de los 570 casos notificados a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos entre marzo y julio de 2020, han fallecido 10 pacientes y ninguno, de los 52 casos reportados del Reino Unido.

En España, la Asociación Española de Pediatría emitió un comunicado a fecha del 28 de abril de 2020 llamando a la calma a las familias e insistiendo en que esta enfermedad, muy infrecuente, tiene un tratamiento bien establecido independientemente del tipo de agente infeccioso que la cause.

Dado que por el momento se desconocen las consecuencias a largo plazo de este síndrome, todos los niños y adolescentes que hayan sido afectados por el mismo requieren una revisión cardíaca continua.



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